Al tener más consejos (o mejor dicho, anécdotas) que amigos, creo que tengo bastante sabiduría para impartir en este tema. Así que, por como viene la mano, lo más probable es que esto, termine convirtiéndose en una sección, a menos que mi vida social mejore...
(Ya está, denlo por hecho, va a ser una sección del blog).
Domingo por la tarde. Me encuentro en plena reunión familiar. Todos mis familiares están muy emocionados con la conversación que están teniendo, y TODOS quieren compartir sus opiniones al mismo (fucking) tiempo. Cada uno habla encima de los demás, con lo cual, todos terminan gritando y riéndose a carcajadas (y eso que yo soy gritona). Permanezco en silencio, no por desinterés, sino porque en la mitad del quilombo, le he perdido el hilo a la conversación. Una de mis primas, se percata de ello, y para integrarme, abandona la conversación central de la mesa para darme charla:
- ¿Leíste el libro "El secreto"?- me pregunta con una amplia sonrisa y una vocesita que parece salida de una de las protagonistas de las series de Cris Morena, los osistos cariñosos y toda la franquicia de Disney Princesas, juntas.
-¿Te referís al libro de autoayuda?
- ¡Sí!-me respondé con emoción. -Ese, bueno...en realidad no es exactamente un libro de aut...
- No, no lo leí- la interrumpo con desgano.
- Ah, pero ¡TENÉS que leerlo! Es muy bueno, mira yo lo leí y...
- No todo bien, te creo- le aseguro, con tono condescendiente, para evitar caer en explicaciones del "argumento" (por así llamarlo). Finalmente agrego, hecha toda una "cortamambos":
-YO no leo libros de autoayuda.
Silencio. Mi pobre prima queda desconcertada ante, por usar ufemismos, "mala onda". Pero como yo no puedo con mi genio, en vez de dejar que mi prima retorne tranquila al (ahora) debate central entre mis familiares, remato con un:
- No, yo no leo libros de autoayuda, no los leería aunque mi vida dependiese de ello.
Me acuerdo de esto y me río de lo antisocial que puedo llegar a ser a veces, y para colmo, gratuitamente. De seguir así voy a terminar como la vieja loca que arroja gatos en los Simpsons. Pero bueno muchachos, tienen que saber que antes de hacer concesiones, antes de ser social y educado, uno tiene sus principios.

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